La
vida se construye a cada segundo, el tiempo y el espacio son
fundamentales para diseñarla. Cada individuo tiene una manera
particular de interpretar la realidad en la que vive. Por principio
es necesario agudizar los sentidos, a través de ellos se conoce al
mundo, se huele, se siente, se ve, se escucha y lo demás depende de
la cultura, la educación e incluso del estado anímico en el que se
encuentre la persona.
El
ser humano tiene la necesidad de compartir lo que sabe, de comunicar
lo que vive. Un escritor comienza por plasmar sus anécdotas, las
vive, las escribe, las analiza, las reflexiona y a partir de ellas
puede crear cuentos, fabulas, novelas.
Lo
mismo pasa con un productor audiovisual, muchos han caído en la
trampa de que lo único que se hace es tomar una parte de la realidad
y mostrarla tal cual es, sin embargo es un proceso mucho más
complejo. El realizador tiene la capacidad de mostrar al mundo cómo
interpreta él mismo su realidad.
Un
audiovisual permite conocer el mundo a partir de los ojos de alguien
más. No se trata de hacer un simple video, siempre tiene una
intensión particular y el productor es quien se encarga de darle
forma a través del montaje, el diseño sonoro y se vale del diseño
de producción para hacerlo creíble y coherente, nunca debe
subestimar al espectador; el productor debe tener siempre en mente
que quien verá su audiovisual será un público apto.
La
televisión es el principal medio para contar historias a través de
audiovisuales, y se cuenta con la ventaja de que el espectador puede
acceder a ellos desde la comodidad de su hogar.
Las
razones por las que un audiovisual televisivo no es una obra de arte
son porque tienen un fin utilitario, el informar, entretener, crear
conciencia, criticar o manipular a un sector específico. Sin embargo
el productor puede brindar a su trabajo valores artísticos y
estéticos y así su obra se vuelve un objeto estético.
La
producción audiovisual es la concreción de una idea, el autor tiene
algo que quiere contar y lo hace mediante técnicas específicas
necesarias para dar valores estéticos y artísticos a su obra.
Para
realizar un audiovisual es necesario pensar como tal, es decir,
diseñar mentalmente la imagen y el sonido juntos. El sonido es
fundamental para dar consistencia a la obra. Silencios, pausas,
ambiente, efectos, música son los que, muchas veces, atraen al
espectador y lo obligan a ver la imagen que está frente a ellos.
Un
audiovisual no se entiende por partes, sino que su riqueza está en
el conjunto de un todo, cómo es que esas imágenes y sonidos
adquieren significación. A pesar de ser un producto para un medio
masivo que tiene un fin utilitario es importante mantener una
articulación que soporte lo que se está creando, de lo contrario el
producto sería un fracaso total.
Existen
tantos programas televisivos que carecen de estos valores, desde su
contenido hasta construcción. En México la televisión tiende a
subestimar a su público. Se crean audiovisuales como pan caliente y
en la mayoría de las ocasiones malgastan el poder que tienen para
dar a conocer lo que son, o lo hacen de modo limitado.
Un
ejemplo son los programas de realidad social o las telenovelas en
donde se muestran familias de clase baja que viven en una casa grande
con jardín y un carro, no hay coherencia entre lo que se ve y lo que
el autor pretende mostrar.
La
televisión por si mista tiene censura, imposiciones y en ocasiones
limitaciones económicas y discursivas, sin embargo eso no es una
justificación para limitar el lenguaje audiovisual, por el
contrario, el autor debe tener la habilidad de hacer que su producto
sea rico en lenguaje y contenido además de rítmico y concreto. Aquí
se debe responder a la pregunta del porqué lo que se está
produciendo debe ser visto por todo el mundo.
El
productor audiovisual tiene la capacidad de mostrar su subjetividad a
través del objeto, es decir, puede mostrarse a sí mismo mediante su
obra. Él, como humano, tiene la necesidad de sobrevivir y
expresarse, ambas se satisfacen en su trabajo como realizador.
Una
misma historia puede contarse infinidad de veces, pero la riqueza de
ello radica en la forma de cómo se cuenta. Para ello el lenguaje
audiovisual es benévolo con los creadores, ellos tienen la libertad
de mostrar su subjetividad a través del objeto
En
la televisión el diseño sonoro es decisivo, ya que existen muchos
factores que distraen la atención del espectador, pero el sentido
del oído siempre está atento. Puede ser un grito, un estruendo, una
canción lo que atrape al espectador y lo obligue a ver lo que
escucha, a diferencia del cine, ya que en el cine el espectador está
consciente de que verá una película, pagó por ello.
La
televisión es un medio meramente comercial, su intención es
entretener, informar o manipular, sin embargo un productor hábil
puede aprovecharse de ella para hacer crítica.
Lo
comercial no tiene que estar peleado con lo artístico, ambos en
algún punto se unen y ese punto es lo humano, todo valor (artístico
o estético) es creación de la percepción humana. No basta con que
el público encuentre un reflejo con el producto sino que el
productor debe reflejarse a sí mismo a través de su trabajo.
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